¿Qué está pasando realmente?
Ves a tu perro y sabes que no es él. Está apagado, reactivo o simplemente ausente. Si lo achacan a "la edad", o que debe convivir con la dolencia cronica, intuyes que hay algo más. Tu mascota ha absorbido tanto estrés de su entorno que su biocampo está colapsado. Está trabajando de 'esponja' cuando debería estar disfrutando de su vida.